(... y el ruido despertó a los buitres)
Yo tenía una cuenta bancaria reducida a su mínima expresión, lo justo para unos recibos mensuales, cubiertos con un ingreso mensual que hacía desde otra cuenta.
Se me ocurrió un día hacer un ingreso adicional para no estar tan pendiente, poco más que lo que para muchos sería una o dos pagas extra, triplicando por tanto el saldo medio de dicha cuenta... y el ruido despertó a los buitres.
Tras ese incremento del saldo medio, empezaron a llamarme del banco para ofrecerme de todo: Préstamos personales, tarjetas de crédito, cambiar mis pagos a débito por pagos a crédito, pagar las compras en "cómodos" plazos. Ésa era la expresión, los "cómodos" plazos.
Mientras estás en los huesos, no eres interesante para el banco. Pero en cuanto muestras algo de carne pegada a los huesos, los buitres se acercan para tentarte con cosas "cómodas" que terminarán por dejarte de nuevo pelado.
