(... y el ruido despertó a los buitres)
Yo tenía una cuenta bancaria reducida a su mínima expresión, lo justo para unos recibos mensuales, cubiertos con un ingreso mensual que hacía desde otra cuenta.
Se me ocurrió un día hacer un ingreso adicional para no estar tan pendiente, poco más que lo que para muchos sería una o dos pagas extra, triplicando por tanto el saldo medio de dicha cuenta... y el ruido despertó a los buitres.
Tras ese incremento del saldo medio, empezaron a llamarme del banco para ofrecerme de todo: Préstamos personales, tarjetas de crédito, cambiar mis pagos a débito por pagos a crédito, pagar las compras en "cómodos" plazos. Ésa era la expresión, los "cómodos" plazos.
Mientras estás en los huesos, no eres interesante para el banco. Pero en cuanto muestras algo de carne pegada a los huesos, los buitres se acercan para tentarte con cosas "cómodas" que terminarán por dejarte de nuevo pelado.
He de decir que siempre me han funcionado bien mis dos reglas de oro en cuanto al consumo:
- Nunca firmes nada que no hayas buscado y solicitado tú primero. Por tentador o bonito que parezca.
- Si puedes comprar al contado, no compres a crédito; y si no puedes, ahorra.
Si tan sólo la mitad de nosotros nos parásemos a pensar en cómo funciona la fórmula del interés compuesto, los bancos lo tendrían un poco más complicado. El interés compuesto es la gallina de los huevos de oro de la banca, un invento diabólico que tiene la facultad de parecer interesante para el deudor, pero lo es muchísimo más para el acreedor. Los bancos quieren que todos tengamos deudas con ellos. Porque así ponemos en marcha su máquina de absorber nuestra riqueza.
Cuando nos venden crédito, lo hacen con artimañas que te dan la ilusión de que no te va a costar mucho tener esa fórmula de capitalización. Pero es que esa fórmula tiene algunos valles bonitos y cálidos, y sobre todo montañas muy pero que muy escarpadas y frías.
Después de decirles que NO rotundamente a alguna que otra oferta de crédito, los buitres, por medio de una señorita de voz amable que me llama sin pedírselo, me ofrecen una tarjeta de crédito. Comodísima. Lo que gastes lo puedes pagar en comodísimos plazos. ¿Tan cómodos? La mujer me ponía un ejemplo de libro: si gastas 300€ y los quieres pagar en cuotas de 100€, sólo pagarías unos escasos 11€ de intereses. ¿a que suena comodísimo? Bien, ese ejemplo es un valle bonito de la fórmula, florido y acogedor, en el que te quiere situar el marketing para que apliques tu pensamiento lineal y piques. Pero...¿y si caminas un poco? ¿es todo tan ventajoso?
Lo primero es preguntar el TAE de ese préstamo (porque todo eso es préstamo, y todo se rige por la fórmula del Interés Compuesto). La sorpresa es que se trata de ... ¡¡¡un 22%!!!
Yo considero usura cualquier TAE que pase de un 6% ó 7% . Obviamente para el caso apliqué mi regla de oro número uno. Y casi sugerí a la señorita que quemase la tarjeta si la veía.
Pero sigamos.
Pero sigamos.
De hecho, si lo contratas y sólo te gastas 300€ en una sola compra y como mucho cada 5 ó 6 meses, los buitres se irán gruñendo a buscar otra carroña, porque no les estarás haciendo el negocio, estarás disfrutando de ese valle sin adentrarte en las montañas, dejándoles sólo unas migajas.
Si eres banquero y ya sabes cómo funciona el interés compuesto, no te estoy contando nada nuevo, no hace falta que sigas leyendo. Aunque quizás no te hayas parado nunca a pensar en cómo engordan las cifras a nada que te desvíes de ese valle.
Pero si acabas de adquirir una de esas "cómodas" tarjetas de crédito, y no estás seguro de si la necesitabas o no, entonces continuemos. Quizás la termines quemando.
¿Y si el tercer mes te vuelves a gastar otros 300€? Tu cuenta rápida y lineal, sobre todo si no has visto aún el extracto del mes anterior, te dirá que el total te costará 33€ de intereses, más o menos, pero la realidad sitúa esa cifra en unos 65€ reales, ¡el doble de tu aproximación!.
Y ahí no acaba el cuento: ¿qué pasa si 100€ no son lo suficientemente cómodos? ¿qué ocurre si decido reducir mi cuota mensual? ¿si decido contratar con cuotas de 50€ mensuales? La cuenta mental de nuestro pensamiento lineal nos dirá que como mucho duplicaremos los intereses, pero resulta que haciendo las cuentas con nuestros 300€ iniciales y una cuota mucho más cómoda de 50€, tampoco es tan grave, los intereses pasan a ser de 18€. ¡¡Caray!! ¿Compensa bajar la cuota mensual?
¿De verdad? Bueno, volvamos a gastar el segundo y tercer mes, sendos 300€ más 300€. ¿qué ha pasado con los intereses? Pues que gastando lo mismo, el banco se nos llevará 158€ de intereses, casi un 50% más del doble de los 65€ que íbamos a pagar de intereses con las cuotas de 100€, y que no casa con lo que nuestro pensamiento lineal nos diría. ¿Y por qué? Pues porque con la mitad de la cuota estamos más del doble de tiempo debiendo pellejo a los buitres, ya que los intereses forman parte de la cuota mensual.
Cuando llevas 3 meses gastando a crédito 300€ cada mes, significa que vas a estar haciéndolo durante más tiempo. Pongamos el caso de que estás sólo 10 meses gastando 300€ mensuales, es decir, has metido a crédito 3000€ durante ese plazo de casi un año. No parece ninguna locura, ¿cierto?
Nuestro pensamiento lineal nos puede dar pie a pensar que si 300€ me costaban 11€ o 18€, en función de las cuotas del ejemplo de arriba, pues 3000€ me costarán unas 10 veces más, es decir, que como mucho podría estar pagando 200€ de intereses en el peor de los casos. Vamos a ser cenizos y digamos que serán 300€. No, más cenizos, 500€... ¿seguro?
Nuestro pensamiento lineal nos puede dar pie a pensar que si 300€ me costaban 11€ o 18€, en función de las cuotas del ejemplo de arriba, pues 3000€ me costarán unas 10 veces más, es decir, que como mucho podría estar pagando 200€ de intereses en el peor de los casos. Vamos a ser cenizos y digamos que serán 300€. No, más cenizos, 500€... ¿seguro?
Ingenuo y lineal ciudadano de a pie... nada más lejos de la realidad.
Con la cuota apenas cómoda de 100€ al mes, habrás pagado finalmente 782€ de intereses y habrás tardado algo más de 3 años en liquidar tu deuda.
Pero los buitres aletearán mucho más contentos si tuviste la idea de reducir la cuota a la más cómoda de 50€, porque así la cifra de intereses habrá subido a... ¿quieres adivinar?... pues nada menos que 5.091€ (¡¡sí sí!!, tus inocentes 3000€ los conviertes en una deuda de más de 8.000€) y estarás pagando cuotas durante 162 meses, es decir, 13 años y medio de tu vida. Te habrás convertido en involuntaria oveja a la que el banco trasquila "cómodamente" durante más de 13 años. Esperemos que el banco te permita cambiar la cuota porque si no, más que un traslquilado es una sangría.
Si esta casuística la multiplicamos por la cantidad de gente que puede estar en esta situación, el efecto es impresionante. Y es lo que lleva ocurriendo desde que existen los bancos. Y por eso existen. Y para eso existen.
Lo que pasa es que no queremos gastar tiempo entendiendo el interés compuesto, porque ya el nombre da mal rollo. Pero de verdad, es lo más fácil (y fructífero) que han podido inventar los bancos.
El interés compuesto es muy simple (aunque suene paradójico). Cualquiera puede hacerse una hoja de cálculo para calcular los intereses y plazos de un préstamo, una hipoteca, una tarjeta de crédito, ... No hace falta ser un financiero de tomo y lomo.
¿Quieres comprobarlo? Si es que sí, sigue leyendo, que vamos a hacer el ejemplo de los 10 meses gastando 300€ cada mes, con una cómoda cuota de 50€. Es un caso que no todos los bancos permitirían, debido a que entraña un gran riesgo, pero no está fuera de sus condiciones habituales, y nos va a permitir ver cómo engordan las cifras con un caso nada fuera de lo posible.
Allá vamos. Prometo una lectura detallada, pero sencilla.
Allá vamos. Prometo una lectura detallada, pero sencilla.
- La clave es el interés nominal mensual, o lo que es lo mismo, la doceava parte del TIN, o Tipo de Interés Nominal (anual).
Dije que prometía una lectura sencilla, así que, hablando en plata, este interés nominal mensual representa los intereses que cada mes le pagas al banco por deberle una cantidad ese mes ¿más fácil así?.
Para calcularlo, tienes la fórmula exacta para hacerlo, que es tan simple como r = (TAE+1)^(1/12)-1, pero si te duele mucho esta cuenta, también puedes hacer una aproximación más o menos válida si simplemente divides el TAE por 12 (yo lo hago mentalmente cuando tengo que hacer la cuenta rápida; el susto es más o menos el mismo, quizás sólo un poco más gordo, y a mí me sirve de disuasorio).Bueno, el interés nominal mensual bien calculado para ese TAE del 22% debe haberte dado algo como r=0,0167089 (o sea, un 1,67% mensual). ¿Ok? Esto quiere decir que si este mes le debes al banco 100€, si liquidases la deuda completa tendrías que entregarle 101,67€.Vamos con la primera fila de nuestra excel, apenas cuatro casillas:
- Pon en la casilla A1 de tu hoja de cálculo el dinero que gastas el primer mes. Para nuestro caso son 300€ en la primera casilla. Y hacia abajo pondremos 9 apuntes más de 300€ porque es lo que vamos a gastar según nuestro ejemplo.
- Pones en la siguiente columna, B1, el capital que debes. Por lógica, inicialmente es igual a la casilla anterior, es decir, =A1. Por ahora no calcules hacia abajo nada. Conceptualmente no estamos inventando nada raro, ¿no?.
- En otra columna, en C1, pones los intereses que se generan por deber la cifra anterior durante un mes, es decir, el capital que debes por el interés nominal mensual, tal como pintamos en el punto 1.Para nuestro caso, C1 será =B1*0.0167089, que viene a mostrar unos 5€ aproximadamente.
- Los intereses los tienes que pagar cada mes, por lo que serán una parte de la cuota mensual. ¿Tenías en cuenta este pequeño detalle? De acuerdo esto, entonces, pon en una cuarta columna, D1, la otra parte de la cuota, lo que no son intereses. En otras palabras, tu "cómoda cuota" menos los intereses del punto 4. Para nuestro ejemplo, D1 será =50-C1, que tiene que dar 45€ aproximadamente.Ahora la segunda fila:
- Pon en la columna de la deuda pendiente, B2, el anterior B1 menos lo que ya se ha abonado, es decir D1. ¿No te esperabas esto? ¿Creías que después de pagar 50€ sólo debías 250€ de los iniciales 300€? (:-P).Además le vamos a sumar otros 300€ de A2, que es lo que te gastas el segundo mes, así que B2 será =B1-D1+A2. En nuestro caso ahora debemos unos 555€. ¿Correcto?
- Arrastra el contenido de las celdas C1 y D1 hacia abajo un lugar y así obtendrás el interés generado por esta nueva cifra para el segundo mes.
- Bien, sólo queda tomar el rango B1 a D1 y arrastrar hacia abajo hasta que el capital adeudado m la columna B, llegue a cero. Arrastra primero unas pocas filas... no llega, ... otras más... tampoco llega... caray... sí sí, ¡¡arrastras 162 filas de recibos de 50€ para compensar los 10 apuntes de 300€!!.Puedes pulir las casillas Bn, Cn y Dn para que una vez llegue a cero la deuda, no sigan sumando negativos, pero eso ya te lo dejo a tí.
Los límites sobre la geometría de la fórmula.
Si has seguido el ejemplo verás que hay un máximo de crédito dispuesto de 2.754€, allá por el mes 10, ya que no se han tomado los 3.000€ de golpe. Fíjate además que cuanto más dinero dispones, más lentamente se amortiza, debido a que los intereses son mayores y absorben más parte de la cuota.
Con respecto a esto, las propias entidades limitan el riesgo de dos formas: La primera y obvia es limitando el crédito máximo de las cómodas tarjetas de crédito. Las de "cómodos plazos" suelen rondar los 1.500€.
De haber dispuesto en el ejemplo, de los 3.000€ el primer mes (puedes probarlo en la hoja de cálculo modificando la columna A), la cuenta sería infinita, porque los intereses generados en un mes son superiores a la propia cuota mensual de 50€; nunca terminarías de pagar la deuda porque jamás amortizarías un solo céntimo de capital, y los intereses serían infinitos y crecientes. En este caso sólo cabría haber elegido una cuota mensual superior.
Por ello, la segunda forma de limitar el riesgo, es que las propias entidades también limitan las cuotas mínimas a pagar.
Pero lamentablemente también limitan las máximas, pues de otra manera, no sería negocio para ellas. Recuerdo haber tenido una tarjeta en la que sin yo saberlo, me aplicaron pagos a crédito con unas cuotas tan bajas que estuve pagando por menos de 200 € casi un año. Incluso pidiendo la liquidación total de la deuda, o la misma cancelación de la tarjeta, no me libré del pago a plazos, y por consiguiente de los amargos intereses de un crédito que nunca solicité.
Lo más frecuente es que sean las propias entidades las que establecen la variación de la cuota en función de la deuda pendiente. Y esto siempre es a su favor. Cuanta menos deuda queda, más bajan la cuota y más alargan el préstamo, ya que al ser el riesgo menor, pueden aumentar la cosecha de intereses.
Mi conclusión y consejo es que siempre que no os quede otra alternativa, apliquéis mis dos reglas de oro dictadas arriba de todo este largo post.






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